¿Por qué la mayoría de los bautizados no dan signos de Familia de Dios? Porque el sacramento del Bautismo no es un rito mágico como ninguno de los demás ritos sacramentales… así sea el central y fontal de vida cristiana, como lo es la Eucaristía.
El Bautismo, sumergiendo al ser humano en la Muerte y Resurrección de Jesús, le confiere el poder de hacerse cristiano. No anula ni suple al ser humano. Como la persona humana es un “hacerse” a sí misma… desde adentro… así también el ser cristiana/o requiere tiempo y esfuerzo. Es una tarea desde adentro. No es un “hobby” o dar un rato perdido y apurado a la semana con el cumplimiento de la misa dominical.
¿Cómo entonces, una sociedad con mayoría de bautizados no va a estar enferma de corrupción, padecer inseguridad e injusticia de todo tipo y rupturas de vida conyugal y familiar? Es tan absurdo pretender signos familiares, sociales y políticos de fe cristiana como el que en el Polo se produzcan sensacionales cosechas de granos con apenas una horas de luz. Con desperdicios de tiempo ningún hombre o mujer puede ir adquiriendo una mentalidad cristiana. Mucho menos con la influencia de todos los medios de comunicación con mayoría de programas y continuo embate de propaganda que engendra un inconsciente consumista, hedonista, violento y erótico, ausente de amor solidario y gozoso con madurez humana.
La mayoría, en nuestra sociedad eficientista, ha caído en las violentas y locas aguas de la cascada del quehacer, de preocupaciones obsesionantes, de los compromisos para adquirir y adquirir, y no se es capaz de frenar el torbellino de la vida para ser, contemplar, y gustar la verdad hecha en el amor.
La gran equivocación de los cristianos es confundir la Fe Cristiana con el dedicar una media hora a la semana al cumplimiento del precepto dominical. ¿Cuántos que el Domingo no quedan tranquilos si no han ido a misa, salen de misa con la preocupación de corregirse o mejorar para dar testimonio del encuentro con Jesús Resucitado, allí donde viven y actúan? Con razón el Concilio Vaticano II refiriéndose al ateísmo en el mundo cristiano, señala como una de las causas principales al antitestimonio de los miembros del Pueblo de Dios (Gaudium et Spes 21).
La tarea de hacerse cristiano (cristificarse) es mucha tarea, es una larga tarea que abarca la vida de cada persona que busque ser cristiana. Transformarse en persona cristiana para adquirir el perfil de hija o hijo de Dios es una aventura sobrehumana, pero realizable con el auxilio de Dios (2 Cor 12,9). Es una cuestión muy personal, muy íntima, muy de adentro de cada corazón humano. No bastan las asambleas litúrgicas y menos los encuentros multitudinarios. Es necesario encerrarse en una habitación silenciosa para llegar hasta el fondo del propio ser (Mt 6,5-6).
Jesús nos dijo que en la oración nos iba la vida… La fe cristiana es ante todo un acontecimiento en el corazón personal para que resulte luego comunitario. Es lo que acontece en el árbol: cuanto más profundas son sus raíces, tanto más puede elevarse y dar sombra. Para lograr una fe cristiana madura y fecunda se necesitan:
tiempo,
esfuerzo,
medios,
búsqueda ardorosa de la Palabra de Dios en reflexión fraternal con otros creyentes,
participación sacramental atenta y frecuente.
Es todo un largo proceso.
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma
De su Homilía 02/03/08
Mensaje original publicado en http://groups.msn.com/MoPalDios/general.msnw